Reduflación. Menos producto por el mismo precio

Reduflación. Menos producto por el mismo precio

Si todavía no has oído hablar de reduflación es por que este nuevo término (de hecho el corrector de Google lo identifica como palabra inexistente) se ha acuñado en las últimas semanas a raíz de que las organizaciones de consumidores hayan descubierto que algunos fabricantes han disminuido la cantidad que incluyen en sus envases.

Pero, eso si, han mantenido el precio o, incluso, lo han aumentado. Se trata de una tendencia cada vez más extendida y que los medios de comunicación han bautizado como «reduflación».

Para que nos entendamos, la palabra surge de unir «inflación» y «reducción» y no es un fenómeno exclusivo de la alimentación, también lo estamos viendo en los productos de higiene y droguería.

Todo parece indicar que la intención de esta práctica es disimular la subida de precio o aparentar una bajada mayor de precio.

En total, la organización de consumidores estima que algunos fabricantes de alimentos han reducido el contenido de sus envases entre un 5 % y un 10 % «para despistar a los consumidores».

Algunos ejemplos de reduflación

La OCU detectó ya el pasado octubre que el recurso de disminuir la cantidad fue habitual en el año 2021. Por ejemplo, señala que el bote de Cola-Cao perdió 40 gramos, y el de la margarina Tulipán, 50. También los yogures Activia adelgazaron cinco gramos.

Otros de los productos en los que observó reduflación fue en los lomos de merluza de Pescanova, que bajaron su cantidad un 10 %, el mismo porcentaje que disminuyó el contenido de los espaguetis y macarrones de la marca Gallo. En el caso de Pescanova, el envase ha pasado de contener 400 gramos de merluza a incluir solo 360 g. «Teniendo esto en cuenta, nos encontramos con que el precio en realidad ha subido un 3,2%», afirma en un comunicado.

Una práctica legal y generalizada que pasa desapercibida

En España, la práctica, que en otros años era «anecdótica», ahora puede considerarse como «generalizada», apunta el portavoz. Sin embargo, es completamente legal por lo que las empresas no cometen ninguna ilegalidad al subir o mantener los precios con una menor cantidad de producto, pues dichas cifras están indicadas en los mismos. Ni están infringiendo ninguna norma ni se puede denunciar, dice Sánchez.

No obstante, la reduflación es difícil de detectar para los consumidores. Al fin y al cabo «no se para a contar el número de patatas fritas» y memorizar el gramaje de los paquetes durante el transcurso de los años es una misión «muy complicada».

También admite la sutileza de los cambios la OCU, que desde el pasado agosto empezó a advertir de que el incremento de los costes de la energía iba a tener efecto en la cesta de la compra. Pero existen opciones para los clientes, insiste García, y pasa por comparar los precios fijándose en el costo «por unidad de medida». El precio por kilo o por litro, obligatorio en las superficies comerciales, «permite conocer el precio real del producto», ya que difiere del que se asocia al envase.

Si esta estrategia de venta continúa aumentando durante este 2022, todavía está por ver. Desde la OCU advierten que tienen la «certeza» de que los precios subirán «de aquí a finales de año o al menos hasta que se mantengan las condiciones actuales», en referencia a la crisis energética y a la escasez de materias primas.

 

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