Poniendo todo en orden … tras un accidente de circulación

Poniendo todo en orden … tras un accidente de circulación

«Esperar siempre lo mejor, prepararse para lo peor» Pasajero: El peso de la vida. AJ Mederos

En esta ocasión, nuestra colaboradora María Teresa Ballester de InsurClick redacta un post en el que nos cuenta una vivencia personal, a la que nadie es ajeno y en la que , quien haya pasado por una situación parecida, se verá reconocido.

«Un día lluvioso y gris me viene a la cabeza, sin motivo aparente, el accidente de tráfico que sufrí hace ya unos años. En ese momento no pensé en nada más que no fuera controlar el coche y que mi acompañante y yo saliéramos sin daños, y lo logré.

Los días posteriores fueron muy confusos; entre no saber dónde estaba, qué había pasado, ni cómo había pasado (sufrí un fuerte golpe en la cabeza) mi obsesión era centrarme para poner poner todo en orden, peritación del vehículo, plazos de reparación, revisiones médicas, baja laboral, etc.

¿Todo en orden … ?

Fue al cabo de unos días caóticos cuando realmente fui consciente de mi situación real y cuando empecé a pensar en las terribles consecuencias que se podían haber derivado de ese accidente. Desde sufrir secuelas físicas o psicológicas hasta quedar incapacitada para siempre o un desenlace todavía peor, fallecer.

En el peor de los escenarios pensaba qué sería de mi familia si se tenía que hacerse cargo, y de forma imprevista, de los gastos tan importantes que conlleva un deceso, del papeleo, de mi negocio …

La pregunta que me asaltaba ¿Podrían y tendrían los recursos necesarios para afrontarlo?

Pero también pensaba qué ocurriría si «vida normal» se truncaba como consecuencia de alguna secuela causada por el accidente ¿Estaba preparada para hacer frente a un cese de mi negocio y la consiguiente disminución de ingresos que esa situación conllevaría?

Y lo peor, si me quedaba postrada en una cama ¿Cómo haría para afrontar esa situación en la que, además de no poder generar ingresos, los gastos serían muy cuantiosos?

En esos momentos fui consciente de que cualquiera de las situaciones mencionadas supondría un vuelco en mi vida que me afectaría no solo a mi, también y de forma indirecta, a mi entorno familiar.

Y también me di cuenta que no estaba preparada para afrontarlo, ni emocional ni económicamente y que a pesar de ser mediadora de seguros se cumplía el refrán, «En casa de herrero cuchillo de palo»

La moraleja de esta vivencia personal es que ante una situación como esta, súbita y de consecuencias imprevisibles podemos, al menos, evitar que cause «daños colaterales» contando con algo muy sencillo, un seguro.

Porque, en el fondo, es un acto de generosidad evitar un sufrimiento añadido a los seres queridos tras una pérdida, que es el único que podemos evitarles, teniendo que hacer frente a un sinfín de trámites y a un importante quebranto económico.

También lo es pensar en su futuro y que, gracias a un seguro, puedan continuar con sus vidas. Que los hijos no tengan dificultades para seguir estudiando, que la pareja siga con su vida sin sufrir agobios económicos. ¿Hay mayor generosidad?

Para terminar y si me permitís, un consejo que yo misma me he aplicado. Coged lápiz y papel y anotad qué situaciones imprevistas se os podrían plantear en vuestra vida diaria y qué soluciones tenéis previstas para hacerles frente y, siguiendo con el refranero (voy a barrer para casa)  si no las tenéis resueltas poneros en contacto con vuestro mediador de seguros que, como buen profesional os asesorará y presentará un programa de seguros ajustado a vuestras necesidades.

Ahora si, a seguir disfrutando plenamente de esta vida tan maravillosa.

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