Dispositivos digitales y menores: el nuevo marco para un entorno seguro

Dispositivos digitales y menores: el nuevo marco para un entorno seguro

El reciente informe presentado por el comité de expertos al Gobierno establece un punto de inflexión en la protección digital de los menores.

Con 107 medidas claras y contundentes, este documento busca garantizar un uso saludable y seguro de la tecnología desde la primera infancia hasta la adolescencia.

Estas recomendaciones destacan la importancia de limitar el acceso y uso de dispositivos digitales según la edad y priorizar una educación tecnológica supervisada y consciente.

Tecnología y menores de 6 años: un enfoque prudente

El informe subraya que los menores de 3 años no deben exponerse a dispositivos digitales. Entre los 3 y 6 años, se desaconseja su uso, mientras que hasta los 12 años debe mantenerse controlado y limitado (control parental).

Estas pautas responden a la creciente preocupación por el impacto en la salud mental y el desarrollo cognitivo de los menores.

Adolescentes: teléfonos analógicos como alternativa

Para jóvenes de entre 12 y 16 años, se recomienda el uso de teléfonos analógicos, sin acceso a Internet. Si se opta por dispositivos inteligentes antes de los 16 años, el control parental y la supervisión se consideran imprescindibles para gestionar el tiempo de uso y el acceso a contenidos.

Educación digital: una herramienta y no un fin

En el ámbito educativo, el informe defiende un enfoque analógico en los primeros años de escolarización. Los dispositivos digitales deben utilizarse solo como herramientas pedagógicas justificadas y supervisadas en etapas más avanzadas. En los centros escolares, el uso de dispositivos personales queda restringido salvo en casos excepcionales.

Nuevas responsabilidades para la industria tecnológica

El comité también apunta a la necesidad de responsabilizar a las empresas tecnológicas mediante normativas que incluyan etiquetados de advertencia sobre riesgos, sistemas de verificación de edad y la creación de entornos digitales prediseñados para garantizar la seguridad de los menores.

Salud mental y adicciones digitales: un problema de salud pública

El informe clasifica las adicciones tecnológicas y los problemas de salud mental derivados de la tecnología como un desafío de salud pública. Se propone capacitar a profesionales sanitarios para identificar y tratar estas problemáticas, y se aboga por la creación de un Observatorio de Salud Mental y Adicciones Tecnológicas.

Legislación: hacia una protección integral

Además, se insta al desarrollo normativo de leyes como la Lopivi, la Ley Estatal LGTBI+ y la implementación de juzgados especializados en violencias digitales. También se plantea la necesidad de formar a las fuerzas de seguridad para combatir las redes de violencia online.

Hacia un entorno digital seguro

El informe no solo ofrece soluciones inmediatas, sino que traza un camino a largo plazo para construir un entorno digital más seguro. La participación activa de los menores en estas estrategias y la colaboración entre administraciones y sectores serán clave para garantizar su eficacia.

Txema Daluz
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